"Me parecía que el agua, el cielo, las nubes, los árboles, tenían conciencia de la dicha que me proporcionaban. No tenía ninguna idea preconcebida. Ser pintor no es un profesión, como no lo es ser anarquista, amante, corredor, soñador o aficionado al boxeo. Es un capricho de la naturaleza."

MAURICE DE VLAMINCK (1929)

viernes, 20 de mayo de 2011

LA VOZ DEL PUEBLO

AHORA, O NUNCA








Las claves de "Democracia Real Ya" son muy simples:

1. ELIMINACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS DE LA CLASE POLÍTICA:

  • Control estricto del absentismo de los cargos electos en sus respectivos puestos. Sanciones específicas por dejación de funciones.
  • Supresión de los privilegios en el pago de impuestos, los años de cotización y el monto de las pensiones. Equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español más las dietas necesarias indispensables para el ejercicio de sus funciones.
  • Eliminación de la inmunidad asociada al cargo. Imprescriptibilidad de los delitos de corrupción.
  • Publicación obligatoria del patrimonio de todos los cargos públicos.
  • Reducción de los cargos de libre designación.


2. CONTRA EL DESEMPLEO:

  • Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (es decir, hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%).
  • Jubilación a los 65 y ningún aumento de la edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil.
  • Bonificaciones para aquellas empresas con menos de un 10% de contratación temporal.
  • Seguridad en el empleo: imposibilidad de despidos colectivos o por causas objetivas en las grandes empresas mientras haya beneficios, fiscalización a las grandes empresas para asegurar que no cubren con trabajadores temporales empleos que podrían ser fijos.
  • Restablecimiento del subsidio de 426€ para todos los parados de larga duración.


3. DERECHO A LA VIVIENDA:

  • Expropiación por el Estado de las viviendas construidas en stock que no se han vendido para colocarlas en el mercado en régimen de alquiler protegido.
  • Ayudas al alquiler para jóvenes y todas aquellas personas de bajos recursos.
  • Que se permita la dación en pago de las viviendas para cancelar las hipotecas.


4. SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD:

  • Supresión de gastos inútiles en las Administraciones Públicas y establecimiento de un control independiente de presupuestos y gastos.
  • Contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera.
  • Contratación de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, los grupos de desdoble y los grupos de apoyo.
  • Reducción del coste de matrícula en toda la educación universitaria, equiparando el precio de los posgrados al de los grados.
  • Financiación pública de la investigación para garantizar su independencia.
  • Transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible: restablecimiento de los trenes que se están sustituyendo por el AVE con los precios originarios, abaratamiento de los abonos de transporte, restricción del tráfico rodado privado en el centro de las ciudades, construcción de carriles bici.
  • Recursos sociales locales: aplicación efectiva de la Ley de Dependencia, redes de cuidadores locales municipales, servicios locales de mediación y tutelaje.


5. CONTROL DE LAS ENTIDADES BANCARIAS:

  • Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social.
  • Elevación de los impuestos a la banca de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado por la crisis generada por su mala gestión.
  • Devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado.
  • Prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales.
  • Regulación de sanciones a los movimientos especulativos y a la mala praxis bancaria.


6. FISCALIDAD:

  • Aumento del tipo impositivo a las grandes fortunas y entidades bancarias.
  • Eliminación de las SICAV.
  • Recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio.
  • Control real y efectivo del fraude fiscal y de la fuga de capitales a paraísos fiscales.
  • Promoción a nivel internacional de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales (tasa Tobin).


7. LIBERTADES CIUDADANAS Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA:

  • No al control de internet. Abolición de la Ley Sinde.
  • Protección de la libertad de información y del periodismo de investigación.
  • Referéndums obligatorios y vinculantes para las cuestiones de gran calado que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos.
  • Referéndums obligatorios para toda introducción de medidas dictadas desde la Unión Europea.
  • Modificación de la Ley Electoral para garantizar un sistema auténticamente representativo y proporcional que no discrimine a ninguna fuerza política ni voluntad social, donde el voto en blanco y el voto nulo también tengan su representación en el legislativo.
  • Independencia del Poder Judicial: reforma de la figura del Ministerio Fiscal para garantizar su independencia, no al nombramiento de miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo.
  • Establecimiento de mecanismos efectivos que garanticen la democracia interna en los partidos políticos.


8. REDUCCIÓN DEL GASTO MILITAR





¡ESTA ES LA VERDADERA EMOCIÓN PULP!

miércoles, 11 de mayo de 2011

DEJARSE LLEVAR

SÍNTOMAS, MILENIOS


Zarpar en un barco que acaba de ser fletado. Surcar las aguas turbias de la inexactitud, de la exacerbación, bajo el cielo ámbar de la incertidumbre. Un mar sobre el que escupir y sobre el que no poder hacer un mísero reflejo. Abandonar un puerto al que se acaba de llegar, ya familiar, ya cotidiano, ya rutinario, por agotamiento, por saturación, por incineración. Saborear la levedad, la inercia, la deriva. Ser consciente más que nunca de la vida, de lo que se ha sido y de lo que nunca se ha sido. Abrir la mente a espacios insospechados, inhóspitos. Desplegar la abstracción en la eternidad de un instante, cuando el tiempo es más flexible. No otorgarnos el beneficio del plan determinado, de la cita, del evento. Romper calendarios, sin mirar atrás, a las cenizas humeantes, a la dársena que nos es anodina, incongruente, patriarcal.



Reírse de uno mismo por no poder arrancar una auto-emoción más positiva. Saltar de la melancolía a la alegría, de la angustia a la extroversión vírica. Abandonar a amigos, y que resulte tan doloroso precisamente porque alguna vez los llamaste eso precisamente, amigos. Romper esos vínculos sin pestañear, sin saber muy bien lo que se está haciendo, sin percatarse de la herida que nos infligimos. Prenderle fuego al equipaje, inconsciente pero lúdica y alevosamente. Vaciarse el líquido de las relaciones humanas sobre el cuerpo, y descubrir (¡horror!) que resbalan por nuestros miembros, sin impregnarnos, sin mojarnos, sin inmutarnos. Recordar, irónicamente, sin desearlo, sin mediación, una mirada, limpia, cristalina, donde poder reflejarse de verdad, donde poder sumergirse esta vez sí, mojándose, impregnándose.


Olvidar porqué se ha emprendido el viaje. Intentar resucitar la energía que lo motivaba, las fuerzas para precipitarse al abismo, a lo desconocido, a la wilderness. Descubrir que ahora solo queda el fósil de lo que un día fue una utopía, una joie de vivre que es más una descontrol sintomático, una deriva postmoderna que una energía fluvial, limpia, infantil. Difuminar los límites en alcohol y desenfreno, para intentar repetir la esencia naif de la niñez, la inocencia impúdica, el objetivo del viaje. Convertir todo en enfermedad.

Volver a repetir el gesto de encender la mecha, de consumir otro puerto más, de fletar otro barco más y de iniciar otro viaje más. No tener hogar, ni lugar al que volver. Ser un apátrida. No conseguir volver atrás. No tener adónde ir. Sin embargo, mientras uno se pierde, desarrollar una conciencia casi divina. Saber que uno es del norte. Crearse una identidad inmortal. Sentirse, por todo ello, invencible.




viernes, 14 de enero de 2011

EL HIMNO GIGANTE Y EXTRAÑO

SOBRE LA ESENCIA DE LA ESCRITURA

Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de ese himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.

RIMA I
Gustavo Adolfo Bécquer



Recuerdo, de niño (y aún ahora), cómo iba descubriendo las palabras, asombrosas, extrañas, bellas, distantes, frías, peligrosas. Recuerdo cómo me resultaba igual el proceso de descubrir un nuevo rincón en el campo que el de descubrir una palabra nueva. A veces, no asociaba a la palabra, ese cúmulo aleatorio de letras, una realidad, si no que simplemente representaba una musicalidad, un tono, una melodía que tararear de modo informal. Deconocía el contexto, el tabú, las connotaciones. Mi uso de las palabras estaba transido por la libertad de la ignorancia, por el automatismo del instinto. Era el lenguaje desatado, inasible, sin cadenas, que emergía a mi boca sin el pensamiento recalcitrante y castrante.
Así pues, no era un hijo de Babel, libre y aleatorio, valorando la palabra por su cualidad física. Aún no había sido maldecido a la adolescencia por la divinidad (llamada tiempo), a encadenar cada una de esas palabras a la horrible necesidad del significado. Por tanto, "mesa" dejaba de tener esa armonía musical para convertirse en algo monótono; "tenedor" se despojaba de su arquitectura y complejidad morfológica, para convertirse en algo instrumental y carente de trascendencia; "madre" dejaba de ser un hogar (si alguna vez lo fue), una llamada de socorro, para convertirse en un ser de carne y hueso, muy diferente a mi yo, atravesado por los horribles aquí y ahora. Me engañaba dándome por más listo y maduro, descubriendo nuevas dimensiones en palabras que había desterrado en mi ludismo infantil, como "mariposa", "libro" o "amor".
Los poetas y escritores son seres también atados a Babel, a la rebeldía contra la autoridad que les obliga a la multiplicación de las lenguas. Buscan ese lenguaje primitivo, esa aleatoriedad en la palabra, para descubrir de nuevo el mundo. Los mejores escritores, los escritores de la duda, no usan la palabra para describir, si no para descubrir. Como el niño que se interna en un paisaje nuevo. Armados de la imaginación y de la abstracción, buscan ese "himno gigante y extraño". Pronto se darán cuenta de que su empresa está destinada al fracaso, y que de ese himno no quedan más que "cadencias que el aire dilata en las sombras".

Así que revisten sus poemas, sus cartas, sus novelas o sus cuentos de la eterna y conocida literatura de amor. Su incapacidad, su frustación se ve directamente engrandecida por su uso del erotismo. Como el Cantar de los cantares, el poeta busca lo intocable, lo incomprensible, en un de carne y hueso. Un tú de sexo opuesto, con el que se sumerge en los infinitos escarceos de la seducción, contradictorios, melancólicos. Ese ser, esa "amada", lo abarca todo: el horizonte, el azul del mar y del cielo, el aire, las nubes, los cambios climáticos... La amada es la naturaleza.

Poesía=Tú=Poesía

Bajo la apelación al sujeto amado, todos los escritores hemos invocado a la poesía pura, al ideal imperecedero de la belleza. Y nos quedamos, como se quedaron Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Lorca, Miguel Hernández, Neruda, con el rastro en la mano, el polvillo que deja la mariposa que apenas hemos conseguido apresar en nuestras bruscas palmas. Y yo me pregunto: ¿no será la amada eso que buscamos? La amada (o el amado) también tiene esos elementos de los que goza la poesía, pero la ventaja es que se encarnan en alguien tangible. La poesía o la escritura es una simple huella, un olor a jazmín que no puede abarcar el abismo. No existe el "himno gigante y extraño" si no en nosotros. Hagamos poesía entre nuestros semejantes.


El arte de Vanguardia intentó conseguir ese lenguaje universal, uniendo rebeldía con el pasado , en un impasse de creativad renacentista. El cubismo, el surrealismo, el expresionismo, el dadaísmo, entre otros, no son más que ensayos, caminos trazados hacia la doma del lenguaje que precedía a los esclavos de Babel. El cine, arte heredero de esos ensayos pero rebelde contra toda dialéctica vanguardista (pues se cierne en las aguas de la concrección romántica), tuvo muchas oportunidades de convertirse en un lenguaje universal. Hubo películas de cine mudo (como Metrópolis, El último, Amanecer, Avaricia o el cine de Chaplin) que apenas necesitaban ya los intertítulos dramáticos que explicaban diálogos y acciones. Un español, un ruso y un americano entendían perfectamente las historias de Chaplin. Luego, llegó el sonido, y todos volvimos a estar esclavizados por Babel, por los subtítulos y por el doblaje.

Muchas veces, el cine intenta ser poesía. Y si no, mirad lo que se avecina para este año:



Quiero que os fijéis en las imágenes, y que desechéis que es un tráiler y que está vendiendo un producto. Las imágenes que muestran son imágenes desnudas.

Esa es la función del escritor. Desnudar. Descubrir.


jueves, 11 de noviembre de 2010

SOMBRAS BOHEMIAS: LA VIDA DE UN ACTOR DE ORO

Manuel Alexandre (1917-2010), perfil del artista de posguerra

El muchacho ha acabado la jornada de trabajo. No es lo que más le gusta hacer, se dice a sí mismo con melancolía. Pero debe ayudar a su padre, el fontanero. Lo que le gustaría a él es ver mundo, aprender. Está en la edad. Saliendo de su ensimismamiento, consulta la hora. Le da tiempo de sobra a llegar a la película de los cines Encomienda. Se apresura por las calles, desentumeciendo como puede los brazos y las piernas cansadas. Llega al remachado edificio y entra. No ha mirado el título en el cartel de la película, pero se adentra en la oscura sala. El proyector y la música han empezado a sonar con fuerza. Una viejecilla le indica que se siente a su lado. Lo hace, y ella se junta a él bien pegada, y le susurra al oído: “Niño, léeme los cartelitos, anda.” El muchacho lo hace, con una de sus sonrisas, sin saber que con ese inocente gesto el veneno del cine ha comenzado a introducirse por sus venas.

Algunos años después, Manuel Alexandre Abarca pasaría a ser parte de esos intertítulos que tenía que leer a la viejecilla; de los títulos, de las imágenes, de todo. A través de Luis Lucía, y no de esos galanes locales de esmoquin blanco que tenían contactos en El Pardo, entró a formar parte de la farándula cinematográfica, pero de la más baja, donde conoció y descubrió un modo de vida atado visceralmente al arte enclaustrado en la dictadura.

Nada hay, pues, más extraordinario que la bohemia. Ha conseguido sobrevivir a regímenes políticos tan divergentes como repúblicas, dictaduras y, su peor enemigo, la democracia. Solo logra su supervivencia a través del contagio entre contertulios de círculos casi sectarios. Se propaga por el cargado aire nocturno de las tabernas, a través de los cafés inescrutables por el cristal empañado, por los ojos temporalmente desvelados de los poetas ciegos y por los espejos opacos de los callejones en los que los reflejos de los artistas y vividores se empeñan en heredar la rebeldía romántica sin saber que, irónicamente, dichos callejones no tienen salida.

La bohemia no tiene cabida en la libertad. Su estado natural es la clandestinidad, los bajos fondos, donde el límite entre fanfarria y hampa se difumina, entre la alcahuetería y la picaresca se mezcla en un simposio que huele a ceniza. La democracia mató la bohemia. El New Age tras la Guerra Fría convirtió la rebeldía en una pose al servicio del marketing. Se convirtió en un retablo congelado que solamente puede admirarse en los libros y en los museos. Se evaporó con la pérdida de la conciencia obrera, diluyéndose en el american way of live globalizado ahora en el estado del bienestar europeo. Pero fue, como nunca, “el dolor de un mal sueño”, como diría el rapsoda ciego. La riqueza no fue cercenada, y el dinero se hizo con el timón de la humanidad. Los nuevos movimientos musicales acabaron con una forma de ver la vida que ya era un trasnoche, un caparazón del dandismo. Quedaron pocos y pequeños resquicios donde la herencia de Max Estrella no se hubiese adulterado por la bacteria de lo políticamente correcto. El cine fue uno de esos espacios donde era posible la lucha.

Por unas u otras cabriolas, Manuel Alexandre pertenecía a esos artistas que durante un régimen donde el arte puro estaba prohibido, consiguieron mediante la picaresca y el buen humor hacer obras no solo maestras, sino imperecederas ante el devenir de los años. Al pasar de manera tan sutil y caballeresca la barrera de la censura, guionistas, actores, directores y todos los trabajadores del cine durante la posguerra y el régimen franquista se convirtieron en los herederos de Alejandro Sawa, de Emilio Carrere o de Silverio Lanza. No importaba las dificultades que el nuevo régimen impusiera, el arte era esa patria añorada. Esta fue su carrera, no la de un actor secundario (pues esto sonaba a ofensa para él), si no la de un actor de reparto de lujo, de oro, que hacía auténticos los guiones nacionales. Él siempre dijo: “la palabra secundario tiene un tono despectivo”