"Me parecía que el agua, el cielo, las nubes, los árboles, tenían conciencia de la dicha que me proporcionaban. No tenía ninguna idea preconcebida. Ser pintor no es un profesión, como no lo es ser anarquista, amante, corredor, soñador o aficionado al boxeo. Es un capricho de la naturaleza."

MAURICE DE VLAMINCK (1929)

jueves, 3 de abril de 2008

TERROR EN EL METRO


Blog de última hora que relata la crónica de un suceso en exclusiva

Lo váis a F-L-I-P-A-R con esto que os voy a contar.

Pensaba que nunca iba a presenciar una cosa así, pero todo llega tarde o temprano.

Hoy el día comenzó normal: a las 7:45, como siempre, me duché, desayuné y me dirigí a la Universidad. Las clases normales, como toda la semana, interesantes. Cuando finalizan, me fui a Parque Sur, un centro comercial entre la Universidad y mi Residencia, pues debía comprar un pantalón. Pues allí estaba yo, probándome infinidad de pantalones, pues ninguno me convencía, a las 16:oo aproximadamente. Hice mi compra, pagué en fectivo, todo normal, y me fui.

Llegué al metro, y allí empezó todo. Antes de bajar a los andenes, pude observar que llegaba al anden el tren que yo no tenía que coger. Entonces, justo cuando hacía entrada la locomotora, un hombre cayó a las vías. Se quedó en el hueco entre la locomotora y el raíl, y los vagones pasan sin detenerse. La gente ni se movía, seguía con sus conversaciones inconexas y miraban hacia otro lado. Yo me preguntaba, ¿es posible que no lo haya visto nadie más? ¿Soy el único testigo? ¿De verdad lo he visto? No, ha debido de ser una ilusión, o igual alguien ha tirado alguna bolsa o a alguien se le ha caído una sudadera, porque me pareció ver que era un jersei de rayas. Todo siguió con normalidad durante breves momentos.

Me fijo en el conductor del tren. Está muy nervioso, habla por teléfono, parece muy afectado.

Entonces, cuando el metro está totalmente detenido, las puertas no se abren. Los pasajeros de dentro, comienzan a impacientarse. El conductor baja a las vías y se va a la cola del tren y mira entre la maquinaria. Parece que le habla a alguien. "¿Está usted bien?", me parece oírle gritar. Entonces se oye una voz metálica por megafonía: "Abandonen los vagones y los andenes. Por favor, salgan de la estación."
Yo no podía, lo había visto todo, o por lo menos cómo caía el hombre a las vías. La policía no tardó en llegar, y las ambulancias y la seguridad del Metro, así como los bomberos.

Un policía muy amable me tomó declaración, así como mis datos personales. Lo mismo un guardia de seguridad del Metro. Vi como colocaban la camilla y los bomberos se introducían entre los raíles y el último vagón. Oía ómo se quejaba el hombre, cómo sollozaba.
Me marché de allí confuso, y cogí un cercanías que me dejó en la residencia. Eran las 17:00, y hacía un sol abrasador que secaba la boca y empapaba el cuerpo en sudor.

Ya en San Nicasio, bajé al Metro y vi que la línea ya estaba restablecida. Le pregunté a un guardia de allí, y me dijo que ya podía coger un vagón si yo quería. No sabía nada acerca del estado del hombre, o no me lo quiso decir.

Ya en mi habitación, me llamó mi padre. Cuando se lo dije casi me echó la bronca. Me dijo que fui un tonto, un pringao, que ahora me estarían llamando la policía para posibles testificaciones. Qué más daba, yo había cumplido con mi cometido, quise ayudar en todo lo posible. Él me ha dicho que el hombre que supuestamente se arrojó a las vías estuviera desequelibrado y que puede ser que dijese que le empujaron, lo que complicaría la investigación. Aún así, yo solo vi cómo caía, y además de una distancia muy lejana.

Todo esto me ha hecho palntearme muchas cosas. ¿Cómo es posible que, habiendo tantas personas allí sñolo lo viese alguien que se encontraba ariba del todo? Creo que había más testimonios. Veremos lo que pasará a partir de ahora. Espero que el hombre se encuentre bien. Supongo que ahora mismo se encuentre recuperándose en alún hospital, pensando en todo lo sucedido.

Solo sé, que hoy ja sido un día extraño, en el que la vida y la muerte se han mezclado incogsnoscivamnete. Somos marionetas. Y la burocracia agudiza este hecho.





3 comentarios:

Fernando dijo...

O_o joder nacho, me esta dando una mala sensación la escena que describes. Una mezcla del episodio de paranoia agent, el destino caprichoso y las acciones de los hombres.

Por suerte no viste como era atropellado, si eso hubiera ocurrido no me hubiese gustado estar presente para verlo.

K sociedad tan voluble

Lázaro dijo...

Mira tengo aun la piel de gallina y el corazón palpitando. Fernando me llamó todo nervioso preguntándome si leí tu blog de última hora. No, pero sólo el tono me sobresaltó. Estábamos reunidos en mi habitación en una “timba” de póker y lo leí en alto. La gente se quedo algo sorprendida, sin saber si era un juego inventado para tocar sentimientos. La realidad es así, o al menos debería serlo. ¿Por qué estamos impasibles ante todo? Te llamé y me tranquilicé al oírlo todo. La palabra tiene poder, y escrita adquiere un tono de solemnidad estremecedor. Y es que la realidad puede ser estremecedora,.

Angie dijo...

Siempre he tenido la sensación de que las grandes ciudades son así, de que en ellas a nadie le importas, no importa lo que te pase, a nadie le interesa nada que no sean su vida y sus cosas. Sé que no siempre es así (aunque por desgracia sí la mayoría de las veces), pero es la sensación que me da, al igual que las pequeñas ciudades me parecen más solidarias. Es sólo una impsión , espero no tener que llegar a esos extremos para comprobarlo. Pero me parece terrible que todo el mundo ignore algo así, porque seguro que más gente lo vio :S Aunque también sea seguro que no es la primera vez que pasa algo así...